El camino fuera del camino

 

El camino marcado es como una autovía. Te lleva del punto A al punto B por un trazado recto y de curvas suaves. Con dos carriles en tu dirección, incluso 3 carriles para los momentos difíciles. Tu puedes elegir a que velocidad puedes circular por ella, si hay otros más lentos te cambias de carril y los puedes dejar atrás fácilmente. En la autovía tu única preocupación es ninguna. Basta con que hayas preparado tu vehículo antes de ponerte en marcha para llegar a tu destino.

 

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En contra posición a esto, está el escoger tu propio camino fuera del marcado que es como las carreteras secundarias. Son un camino lleno de puntos intermedios, vas de cruce a cruce, de localidad en localidad hasta llegar a tu destino. El asfalto no tiene por qué ser el mejor. El trazado de la carretera está lleno de curvas sinuosas, rectas cortas, curvas ciegas, cambios de rasante. En definitiva, requiere de tu máxima y completa atención.

 

La velocidad para circular por estas carreteras está mucho más limitada por ley, y en la práctica seguramente te encuentres otros vehículos de circulación lenta que te harán ir aun más despacio. En tu viaje por vías secundarias puedes encontrarte incidentes como obras u otros imprevistos. La climatología en estos casos nunca va a jugar a favor tuya, que si sol de cara que aparece tras una curva, rachas de viento fuerte que te bambolean entre valles, lluvia que reduce tu visibilidad y te obliga a aumentar la seguridad y las precauciones.

 

Resumiendo, podría escribir mil motivos más por los que las vías secundarias no son la opción fácil para viajar.

 

Tras todo lo que he dicho, a mi me encantan las carreteras secundarias. Fluyes con la orografía del terreno, te hace estar con los cinco sentidos, cada metro que avanzas será diferente al anterior, te da la oportunidad de seguir a otros vehículos y cuando te sientes preparado y las condiciones lo permiten superarlos. Te sientes uno con la carretera, te enfrentas a retos, debes confiar en tu instinto y en tu vehículo. Es cierto que circula menos gente por estas carreteras, pero por este mismo motivo, cuando te encuentras con alguien en tu camino hacia lo desconocido se genera una cierta alegría por saber que no estas solo. Tienes momentos de subidas y bajadas. A medida que coges experiencia, aprendes a disfrutar del camino. Si estás pendiente de la carretera puedes ver donde otras personas han tenido problemas o errores y poner remedio para que no te ocurran a tí.

 

Pues la vida es exactamente igual, puedes escoger ir por autovía o por carretera segundaría. La primera te ofrece la opción fácil, no tener preocupaciones, pasar sin pena ni gloria. La segunda opción te ofrece pasión, penas, alegrías, vivir la vida, disfrutarla y cuando llegues al final tener algo que contar.

 

 

 

P.D.: La imagen que ilustra la entrada solo la podrás ver si usas la vía secundaria, en la autovía la velocidad no te dejará ver los detalles de la cuneta, tenlo en cuenta.

 

Autor:

Anes Ortigosa

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